Fuente: CRECHI

El Ser Humano por cientos de años buscó oro, minerales, petróleo, piedras preciosas, bosques y todo lo que naturaleza podía entregar y dar, ya que esos recursos le garantizaban cierto nivel de desarrollo, además que son recursos escasos (según la clásica definición de economía) y las naciones lo debían conseguir a cualquier precio. Lo anterior libró una cantidad no despreciable de guerras y batallas con miles de personas muertas en cualquier parte del mundo que uno pueda imaginar. Las naciones buscaban conseguir territorios y tierras ricas, llenas de recursos para proyectar una economía próspera en la extracción de las bondades de la natura, esto traía el uso de mano obra en donde la fuerza física era el principal capital del trabajador, todo esto sucedió siempre en la historia de la humanidad, ya sea en la época de los imperios, reinados y en el nacimiento de los países.

Hoy en la cuarta revolución, en donde la Inteligencia Artificial (IA) avanza a una velocidad increíble, en donde los autos no necesitan chofer, donde las personas no necesitan ir a sus oficinas para trabajar, donde puedes obtener un título universitario sin asistir al aula, en donde escribes en los teléfonos, donde todos estamos todos a un link de distancia, y en donde el mundo esta conectado las 24 horas, claramente la economía también está conectada, y ha pasado a ser una economía globalizada, y ésta que estaba basada en lo material hoy ha tenido otro cambio, y esta basada en el conocimiento.

Hoy la principal fuente de riqueza de los países que están en el siglo XXI es el conocimiento, y aunque se pueden conquistar minas y otros recursos naturales a través de la guerra, el conocimiento es imposible adquirirlo de esa manera. A medida que el conocimiento se transforme en la principal fuente de riqueza, la guerra perderá rentabilidad. Es por eso que la educación (conocimiento) es la base para dar el salto, pero también se necesitan políticas públicas contingentes y en concordancia con el desarrollo tecnológico, por cierto, una empresa que quiera ser parte del siglo XXI.

El sector público como el sector privado deben actuar juntos y compartir el desafío de llevar a la sociedad de una economía extractiva, a una del conocimiento. Esto no significa que de un día para otro, vamos a dejar la extracción, pero significa generar los espacios en los negocios, empresas y en el aparato público para estar conectados con el desarrollo y con la búsqueda no solo del PIB, sino que también encontrar el FIB, la Felicidad Interna Bruta de la sociedad, que de seguro no llegará solo usando la fuerza física de la mano de obra, es hora de la otra economía, de la Creativa, aquella que se conecta con los talentos, la tecnología, la colaboración,  la diversidad y la inclusión, una que está conectada con el siglo XXI.

Por Ernesto Osses , CEO La Familia LATAM

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