Autos que manejan solos, sistemas de salud conectados a nuestros signos vitales, audífonos que leen las ondas de nuestro cerebro y reproducen canciones según nuestro estado de ánimo, o refrigeradores que detectan si hace falta un producto y realizan pedidos al supermercado por nosotros. Estos son algunos de los productos y  servicios que podrían formar parte de nuestro día a día en un futuro próximo, cambiando radicalmente la forma en que concebimos las distintas dimensiones de la vida: el hogar, el transporte, la salud, el mundo empresarial, entre otros.

Esta creciente conectividad entre el mundo físico e Internet se ha denominado Internet of Things (IoT) y se refiere a la posibilidad de usar los datos provenientes desde distintos dispositivos para incrementar la productividad y eficiencia de procesos cotidianos. En Chile, un 86% de los directivos sostiene que la próxima generación de soluciones inteligentes se moverá hacia los entornos físicos, según el reporte Technology Vision 2018, de Accenture.

Aunque parezcan innovaciones lejanas y recuerden a ficción futurista, ya están en desarrollo: Samsung, la reconocida marca de aparatos electrónicos, es uno de los actores que está apostando en grande a esta conectividad fuera de serie. Su línea Samsung Connect Home conecta todos los dispositivos de una casa en un solo hub, permitiendo la operación de todos ellos mediante la aplicación Samsung SmartThings, una tecnología a la que Chile tuvo acceso antes que el resto de Latinoamérica.

Así, se podrían generar rutinas automáticas como encender las luces al detectar movimiento, activar el seguro al cerrar una puerta o encender la lavadora a distancia antes de llegar al hogar. “Con este tipo de innovaciones podemos responder a necesidades de los usuarios como ahorro de tiempo, eficiencia de recursos y comodidad para administrar los artefactos al interior del hogar y, de esta forma, contribuir a la mejora en la calidad de vida de las personas”, cuenta Felipe Zamora, gerente de productos móviles de Samsung.

Otros ejemplos domésticos son los asistentes de voz como Alexa, de Amazon, Siri de Apple y Google Assistant, que con solo escuchar a una persona, hacen lo que se les pide. Los servicios de shopping no se han quedado atrás, existiendo apps como la implementada por la cadena estadounidense Target para recorrer sus tiendas de manera funcional –a través de Bluetooth y GPS–, las tiendas Amazon Go e incluso las cajas “Scan & Go” de Jumbo a nivel nacional –permiten escanear los precios de los productos y hacer el pago más rápido–. 

La gran apuesta del IoT, sin embargo, es llegar a la ciudad inteligente. Barcelona es una de las que ha avanzado en esta línea, implementando sistemas de estacionamiento y alumbrado smart –con luces LED que se prenden ante la cercanía de los peatones y, además, aportan con seЦal Wifi en la ciudad–. Este último fue implementado en 2014 y ha traído como resultado el ahorro de US $37 millones anuales.

Santiago ya está instalando algunas innovaciones inteligentes, como cámaras de televigilancia en el eje Alameda y sensores climáticos que miden temperatura y humedad en distintas partes de la ciudad –además de algunos sectores naturales como la Quebrada de Ramón–, permitiendo que la información llegue a los usuarios a través de una aplicación móvil.

Empresas smart

Al ser una tecnología que está irrumpiendo la vida de las personas de manera integral, también promete tener efectos en el mundo empresarial, como beneficios en el análisis de datos y ahorro en tiempo, dinero y capital humano –a través de la eliminación de ciertos procesos y optimización de otros–. De hecho, según el análisis global “The IoT: Mapping the value beyond the hype”, desarrollado por McKinsey Global Institute, los distintos usos de esta tecnología podrían tener un impacto económico mundial de entre US $3,9 a US $11 trillones anuales para el año 2025. 

Marco Terán
Director de Desarrollo Digital
Fundación País Digital

“Las ventajas y buena aplicación del Internet de las Cosas traen grandes beneficios a las diferentes industrias”, explica Marco Terán, director de Desarrollo Digital de Fundación País Digital, quien agrega que el IoT ayudaría a reducir riesgos económicos y mecánicos, al ser más eficiente en la recolección de datos. “Mientras más información y más rápida sea la recolección de datos, más fácil es tomar las decisiones correctas. Desde la más compleja toma de decisiones hasta el ámbito cotidiano, se verán beneficiados por la capacidad de analizar y extraer información de los datos”.

Sin embargo, esta reunión de información puede incomodar a algunas personas, poniendo en juego la privacidad y seguridad. “La privacidad es un gran problema, toda la información debe ser cifrada para que los datos financieros, de salud y otras áreas estén protegidas”, explica Terán sobre los desafíos de esta innovación. “Se deben tomar mayores y mejores medidas para resguardar la información”. 

Terán explica que el Internet de las Cosas es una tendencia que ha llegado para quedarse, y cree que el país está evolucionando hacia el cambio. “Contamos con una ciudadanía que se dirige a pasos agigantados hacia la adopción de una cultura digital”, dice Terán. 

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